Los mayores en el siglo XXI
Hace unos días releí un artículo de Felipe González, donde entre otras custiones, se planteba, desde la perspectiva del estado del bienestar, la proteccion a las mayores, y cómo no, el papel de estos en la sociedad actual. Todo aquelo me llevó a una reflexión y conversación posterior, puesta en común, que se dice en algunos ámbitos, con mi hija, acerca del papel de los mayores en nuestra sociedad occidental, en el entorno capitalista y de sociedad de consumo, que hemos conocido hasta ahora, y como no, dentro de la sociedad del bienestar, que todos queremos, pero que para mi, también debería someterse a análisis por los responsables politicos.
¿Quien se considera mayor y quien otorga el título? El entorno laboral, por ejemplo. Seguramente, que por razones de dar trabajo a la cantidad de gente que habíamos preparado, se ha implantado en las empresas, las medidas de prejubilación (en algunos casos a los cincuenta y dos años, como IBM, por ejemplo), que por otro lado, servían para abaratar los costes de personal, ya que estos “elefantes” resultaban ya muy costosos para las economías de las empresas.
Vayamos al entorno familiar y social y veremos que ocurre otro tanto, aunque sus muestras sean diferentes y más dolorosas, por así decirlo que las anteriores. La sociedad de consumo, sobre la que se ha basado el desarrollo de la civilización que nos ha tocado vivir, necesita que se consuma todo lo que se produzca, y centra sus esfuerzos marketinianos en las generaciones en plena expansión, que están creando una familia, que están progresando en sus empleos, que están empezando a consolidad su vida. Los mayores, ya pasaron por esa etapa, no son grandes consumidores, ya no interesan tanto. Y todo ello, reperute directamente en la estima que se le da socialmente al mayor.
El mayor, sirve o ya no sirve? Con el desarrollo además de la sociedad de la información, el mayor, se ha quedado “fuera de juego”. Sus conocimientos ya no son de utilidad. Es más importante que un jovencísimo quinceañero, haga un desarrollo con una maquinita, que un mayor, aporte su experiencia a un problema a resolver. El mayor ya no es útil, esa es una de las causas de su exclusión social…
Y ahora, llega la hora de ver que hacer, porque esto es una responsbilidad de todos, no sólo de los dirigentes políticos, económicos y sociales. Esta es una responsabilidad de va desde la configuración de la familia, cuantas veces hemos visto, que al mayor, se le “coloca” en el lugar más apartado de la casa, cuando debiera ser el centro, la municipal, cuanto desperdicio de energías y creatividad de los mayores, pudiendo ser útiles a la sociedad más cercana, su municipio, como vigilantes de las oras de los barrio, de los desperfectos, haciendoselo llegar a los responsables municipales, aparcacoches, en fin, tantas, tareas, y eso, sólo desde el punto de vista de la utilidad.
Y cómo devolver nosotros a los mayores, todo eso que nos han dado durante tantos años de su vida y la nuestra? También hay que plantearselo, tanto desde la familia, como desde la sociedad más inmediata como la más lejana.
Son las residencias de mayores, lo único que podemos ofrecerles? Habrá que pensarlo y hacer un plan, aprovechando esta criris…..será algo también para cambiar…


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